La agonía de las grandes disqueras

Por Sofía Fernández Mora

*Rapidez, diversidad y bajos costos, son algunas de las ventajas por las que músicos y melómanos prefieren la distribución de música por Internet, ante el antiguo sistema de ventas en casas discográficas.
*Las alternativas que ofrece la red son tan variadas, que aunque los grandes sellos lanzan demandas contra sitios y usuarios, venden tarjetas de descargas de Mp3 y abandonan sistemas anti copia, aún registran pérdidas año a año.



A cientos de kilómetros de distancia de la oficina más cercana, de alguna de las grandes disqueras, la banda penquista Kayros, desciende del escenario de la Taberna Rock. Entre el público se encuentra Jorge Arancibia Veliz, quien de casualidad navegando por internet, llegó al sitio Myspace de este grupo de stoner rock y bajó el disco, que ellos mismos subieron a la plataforma de alojamiento de archivos Mediafire (ver recuadro 1), para ser descargado gratuitamente por cualquier usuario. Lo escuchó en su Mp3 y hoy decidió ir a verlos tocar en vivo. “Suenan bien”, comenta conforme. A Kayros no les interesa obtener dinero con la venta del disco, sino hacerse conocidos y demostrar su capacidad, en las constantes tocatas que ellos mismos organizan. Aseguran que ya no se necesitan grandes disqueras para llegar al público objetivo, “en internet está todo, tu eliges lo que quieres oír, ver, descargar, sólo debes buscarlo”, explica Francisco Pavez Fernández, guitarrista de la agrupación.

Este grupo es la expresión local de un fenómeno global, en el que los grandes sellos discográficos como Emi, Sony Music, Universal entre otros; dejaron de ser el nexo obligado entre el músico y el melómano. “Los sistemas tradicionales de distribución de la música están en crisis, según cifras que manejo, la venta de CDs ha disminuido en un 50% desde 1998.” Cuenta el periodista y académico especializado en música, Rodrigo Pincheira Albretch. Y definitivamente, no es que se escuche menos música, por el contrario, una encuesta realizada por la Universidad de las Comunicaciones (Uniacc), la Sociedad Chilena de Derechos de autor (SCD) y Adimark en 2008, señala que los jóvenes dedican en promedio cuatro horas diarias a disfrutar de esta expresión artística, que el 92% de ellos tiene algún reproductor de música, que un 94% obtiene la música mediante Internet y que sólo un 22% ha pagado por ella alguna vez.

A todas luces el mercado de la música esta cambiando, asegura Andrés Valdivia,máster en Músic Tecnology de la Universidad de New York, en la conferencia Música y Nuevas Tecnologías organizada por la Uniacc en agosto recién pasado. “Algunas cosas que sabemos sobre la industria en general, es que cualquiera sea su naturaleza y el producto o servicio ofrecido, la performance del pasado no es garantía de éxito futuro (…) bien lo sabe el salitre y el carbón en Chile.” Y prosigue, “El advenimiento de la cultura digital, deshizo de un paraguazo un modelo perfectamente funcional para su tiempo, pero tal vez anacrónico para el presente y futuro”.



A diferencia del antiguo sistema de distribución musical, mediante venta de vinilos, casettes o Cds en casas disqueras, hoy internet brinda al usuario rapidez y comodidad de acceso al producto, oferta diversa e ilimitada, y bajos costos, si es que no gratuidad. Y a los músicos, por otro lado, les concede independencia y control sobre sus ganancias, “algo impensado para las bandas contratadas por grandes sellos, que les pagaban no más del 6% del dividendo obtenido por la venta de sus canciones” explica Pincheira. No obstante, las mega disqueras se niegan a morir y usando la tecnología a su favor, preparan el contraataque.

Internet: la gallina de los discos de oro

El primer golpe bajo a las grandes discográficas, lo dio Napster, un servicio de alojamiento de Mp3, que en 2001 llegó a tener 26 millones de usuarios a nivel mundial. Desde él, los internautas podían compartir sus canciones sin restricción alguna, lo que lo llevó a enfrentar diversas demandas por infracción a los derechos de autor. La más famosa de ellas fue protagonizada por el grupo de rock Metallica. A pesar de que Napster perdió el juicio y en septiembre del 2002 se vio obligado a cerrar, aparecieron cientos de nuevos servicios como Ares, Emule, Torrent y Soulseek, que han incrementado el intercambio gratuito de música Persona a Persona (P2P).Pero no todo es atentado contra los derechos de autor. Al igual que Kayros, muchísimas bandas desean expresamente distribuir sus discos de forma gratuita, para llegar a un mayor número de público, en todo el mundo. Para ellos existen páginas de alojamiento de archivos, como Megaupload y Rapidshare, sin control sobre el tipo de contenidos que se descarguen, ni su autoría. Y otras, como la netlabel española (ver recuadro 1) Jamendo, con más de 25 mil álbumes para descargar y 632 mil usuarios activos y especializada en música gratuita y legal, gracias al uso de licencias Creatives Commons (ver recuadro1). Es decir, en ella, los creadores que desean subir sus obras, permiten a los usuarios usar y compartir su música gratuitamente, salvo que se utilice para fines comerciales.

Otra aplicación bastante usada para difundir Mp3, son las radios y los reproductores de música online. La pionera en este ámbito es Last.fm, que permite a los usuarios escoger una radio que reproduce exclusivamente a la banda o el estilo de música que desean escuchar y les sugiere artistas de características similares. Aunque comenzó siendo gratuita, hoy Last.fm, cobra una suscripción para acceder a sus contenidos, no obstante sitios como Grooveshark funcionan gratis y con una base de datos aún mayor.

Pero sin duda, la herramienta más usada es Myspace, responsable de la popularidad de músicos como Lilly Allen y Artic Monkeys, no es más que una página personal, en la que el titular puede exponer sus datos, eventos y música, mediante una sencilla lista de reproducción. Myspace tiene su versión “chilensis” en lacunadelrock.cl, aunque uno de sus creadores, el publicista Guillermo Meneses Cerda, asegura que es aún más funcional, pues fue creada precisamente para alojar música y difundir a las bandas nacionales. En ella cada agrupación puede hacer un mini sitio para mostrar videos y reseñas, actualizar un blog, hacer amigos y además, tienen la posibilidad de reproducir y descargar música. A un año de su lanzamiento la página tiene 730 mini
sitios de bandas de todo el país, principalmente de Concepción y un promedio de 22 mil visitas mensuales, superando con creces las expectativas de sus fundadores.

También es posible comprar música por Internet, de la mano de las propias bandas o mediados por algún sello pequeño, como Algo Records, Discos Tue Tue, Quema su Cabeza o FW estudios (ver recuadro2). En sus páginas se puede encargar los discos por email y en algunos casos bajarlos. En Portal Disc, también hay cientos de discos para descargar, a bajísimos precios.

El contraataque de los sellos

Con todas las opciones ofrecidas por internet, competir para los grandes sellos se hace cada día más difícil. De ahí que la industria discográfica en Chile ha reducido sus puestos de trabajo de cinco mil a tan sólo 500 y que casas disqueras importantes como Feria de Disco, hayan cambiado su nombre a Feria Mix y su stock de Cd por libros, electrónica e incluso, en algunas tiendas tienen cafetería. Otro claro ejemplo es que en 1998 existían 6 compañías disqueras de prestigio internacional y hoy sólo 4, esto se debe a que Universal compró a Polygram y Sony Music a BMG. En tanto, Warner Music, la más importante de ellas, reportó más de un 60% de pérdidas hace dos años.

Para Andrés Valdivia, la sobrevivencia de las grandes disqueras “dependerá de la capacidad de adaptarse. Si continúan igual de rígidos que hasta ahora, desaparecerán.” Como si escucharan el consejo de Valdivia, las compañías discográficas han lanzado en el último año una serie de propuestas relacionadas con venta de discos por internet y celular. Hace cerca de un año, Sony BMG abandonó el sistema de Gestión de Derechos Digitales (ver recuadro 1) antipiratería, para competir en la venta de MP3 mediante tarjetas denominadas Platinum Music Pass. Estas poseen un código con el que los clientes pueden descargar música desde la página musicpass.com. Una medida similar adoptaron años antes EMI, Warner y Apple, con su
sistema Itunes al abandonar la protección anticopia, señalando que ésta nunca ha funcionado y nunca va conseguir detener la piratería musical.

Alejandro Gómez, vocalista de la Banda Perrosky y fundador del sello discográfico Algo Records (ver recuadro 2), señala que los melómanos seguirán comprando discos en formato físico, en la medida que sean fanáticos de una banda, e incluso se pronostica el regreso definitivo del vinilo, como una moda.

Otra medida desesperada de los sellos, ha sido la avalancha de demandas contra plataformas de descarga y usuarios que comparten música por internet. El 2003 la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos, demandó a 261 personas, por atentar contra los derechos de autor, al haber descargado música por internet. También ofrecieron perdonar aquellos que confesaran y se comprometieran a borrar lo descargado. A pesar de que en muchos de los casos lograron llegar a arreglos económicos, no obtuvieron resultados considerables en la lucha contra la piratería. Incluso, la legislación Alemana sobre derechos de autor permitió que el sitio Rapidshare, responsable del 5% de las descargas en algunos países, fuera obligado a borrar todo el contenido infractor de la propiedad intelectual, alojado en su espacio.

Youtube también ha sido blanco de demandas. Warner Music pasó años negándole la posibilidad de reproducir su música y videos, no obstante en septiembre de este año anunciaron un acuerdo que se “basa en una cuota de ingresos generados por los anuncios en los videos, y esto resulta un buen negocio para todos los involucrados.” Señala el blog oficial del sitio de videos dependiente de Google.

La ley de propiedad intelectual, llevada al congreso hace pocas semanas, también representa, la presión de las disqueras sobre asociaciones de artistas y el Ministerio de Cultura, según declaró el diputado Gonzalo Arenas en un contacto telefónico con difamadores.cl. Algo negado por la cantante y Secretaria General del la Sociedad Chilena de Derechos de Autor, Denisse Malebrán, quien declaró en la conferencia Música y Nuevas Tecnologías, que se trata de proteger a los artistas y su creación, y no a las disqueras.




¿El fin?

Para Pincheira, fenómenos como el de Radiohead o Sting, que voluntariamente pusieron sus discos para ser descargados gratuitamente, es una de vuelta de mano a los grandes disqueras por los abusos cometidos antaño, contra los artistas. No obstante, hay bandas que aun prefieren trabajar con ellas.

En la esquina contraría a Kayros, se encuentra Ciudad Dominó, grupo penquista que con pocas tocatas a su haber, teloneó a Peter Gabriel en Pepsi Fest en marzo pasado y el próximo sábado 10 de octubre tocarán antes de Los Fabulosos Cadillacs, en el Estadio Municipal de Collao. Acaban de firmar contrato de distribución con Universal Music, la compañía que produce a Los Bunkers, Juanes, U2, entre otros. Camilo Benavente, bajista de la banda, asegura que “los sellos locales pueden contar con muy buenos equipos, pero las grandes disqueras trabajan con productores profesionales y con mucha experiencia, lo que definitivamente hace la diferencia, en cuanto a la calidad del producto final.”



Camilo relata, que en Universal Music les comentaron que efectivamente existe una crisis en las disqueras y que hay muy poco dinero para invertir en nuevos músicos. Por ello no se arriesgan mucho y para llegar a producir a Ciudad Dominó, los chicos primero tuvieron que grabar dos temas en uno de los mejores y más caros estudios santiaguinos. Con grabación en mano y gracias sus contactos, como reconoce Benavente, lograron acceder la disquera. A diferencia de Kayros, ellos no distribuyen su disco gratis por internet, porque en Universal les han dejado claro, que si lo hacen la “gente se acostumbra” explica.

Tampoco tocan mucho en vivo, porque se preocupan de que la calidad de las tocatas sea realmente buena, “sino es muy desgastante para nosotros.” Reconoce que no quieren quedarse en el circuito under, quieren ser difundidos internacionalmente y vivir de la música. Por ello, confían en que el mejor camino es trabajar con una disquera.



Recuadro 1:

Breve glosario de alternativas musicales, legales e ilegales

Megaupload, Rapidshare, Mediafire, Megafire, File dropper: Plataformas de alojamiento de archivos, donde un usuario registrado puede subirlos y descargarlos. Generalmente ofrecen un servicio Free y uno Premium, en que cobran una suscripción por un mejor servicio. En la mayoría de los casos, no hay control sobre la propiedad intelectual, por lo que muchos de ellos pueden ser ilegales.

Last Fm, Grooveshark, Spotify, Blimp.fm: Reproductores de música y radios online. Elaboran un perfil de sus usuarios, que les permite sugerirles música en torno a sus gustos. Son legales, pues pagan derechos de autor, de hecho Last.fm, comenzó a cobrar suscripciones. Lacunadelrock.cl, posee un servicio similar, con artistas locales.

Itunes: Es un programa creado por Apple, para reproducir música en Ipods y Iphones. Además permite compra de música online desde la tienda ITunes Store. Es legal y desde hace unos años, no posee sistema anticopia (DRM).

Myspace: Surge como una red social, pero la posibilidad de subir música, lo ha expandido entre músicos y melómanos. Hoy es imprescindible para una banda contar con un Myspace y es legal en la medida que muestran obras del dueño de cada página.

Netlabels: Sellos discográficos online o sistemas de distribución de música en formatos digitales. La mayoría de ellos son legales, pues utilizan licencia CC. Ideales para distribuir su música en forma gratuita y para quienes desean buscar obras para musicalizar algún proyecto, pues aquí se ofrecen cientos de alternativas sin costo y de diversos estilos, como: Jamendo, Filtro, Impar, Epa Sonidos, Glued, y Jacobino Discos.

Creatives Commons (CC): Su traducción es Bienes Creativos Comunes y es una licencia de derechos que permite al autor compartir su obra, explicitando mediante herramientas legales que permite la distribución y uso de los contenidos. Es la oposición a los derechos reservados.

Gestión de Derechos Digitales (DRM): Digital Rigth Managment, sistema usado por las grandes empresas, para limitar el uso y la copia de contenidos, mediante herramientas tecnológicas. Conocido como sistema antipiratería o anticopiado.



Recuadro 2:

Con sello propio

Pero la tecnología no sólo ha favorecido a la distribución, la grabación también se ha abaratado con la globalización, lo que ha propiciado el surgimiento de nuevos sellos discográficos. Uno de los pioneros en este ámbito es el sello capitalino Algo Records, creado por los hermanos Alejandro y Álvaro Gómez, integrantes de Guiso y Perrosky, bandas nacionales con mucho éxito en el circuito independiente y que además han llegado a Argentina, Brasil y Uruguay y han participado en festivales internacionales como el Del Parque en Colombia. Álvaro cuenta que comenzaron el 2002, cuando los sellos ya estaban decayendo y no había plata para apoyar bandas nacionales. “Algo Records surgió de la necesidad de un grupo de gente, de hacer música y sacarla de la manera que fuera.” Señala.

Otro ejemplo es Discos Tue Tue, cuyo centro de operaciones están en Valdivia. Se han hecho de un nombre en la escena nacional y todo gracias al “ingenio, pasión, buen humor, y mucho, mucho, mucho trabajo”, cuenta el relacionador público del sello. “Siempre estamos tratando de generar valores agregados a cada edición - físicamente -, y funcionando como productora y proveedora de servicios afines.” En su catalogo se encuentran destacadas bandas como The Ganjas, Transmission y Santos Dumont.

En Concepción existen experiencias como la de Mylodon Records, Beast Discos, Discos Macuto o FW estudios. Éste último es un holding que abarca, grabación, producción de bandas, de eventos y distribución. Ubicado en San Pedro de la Paz, su dueño, Mathias Encina, cuenta que poseen excelentes equipos y que la calidad de grabación es mejor que la de muchos estudios santiaguinos. Encina dice que compiten entregando bajísimos precios a las bandas que desean grabar y a los usuarios que quieren descargar, desde su página y adelanta que están en conversaciones con una empresa de telecomunicaciones, para ofrecer la posibilidad de descarga por celular.

Todos parecen coincidir en a diferencia las grandes disqueras, en la mayoría de los ellos independientes trabajan músicos para músicos y llegaron a este rubro no porque hayan visto un nicho de mercado, sino por necesidad de hacer y difundir música.

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