Obama Superstar
(escrito a fines del 2008, para el ramo Periodismo de Opinión)
Cientos de miles de personas se congregaron en el Grand Park de Chicago, para celebrar el triunfo de Obama. En el resto del mundo en tanto, adultos y niños de diversas razas, saltaban, aplaudían y gritaban como si se tratara de la elección de su propio presidente o más bien, como el Mesías que viene a liberar al mundo del yugo del opresor.
La globalización tiene mucho que ver, sin duda. También influye la baja popularidad de Bush, la crisis económica y las malas relaciones exteriores que ha mantenido el partido Republicano. Lo más determinante, sin embargo, es que sea un afro americano quien llegue al poder.
Obama no va gobernar sólo para los negros, pero su victoria es un acto de justicia para con los ciudadanos color. No obstante, no es un caso aislado. El mundo que aclama la victoria del demócrata, olvida a Evo Morales y Hugo Chávez, ambos pertenecientes a una etnia predominante en su país, por años marginada de las decisiones políticas.
El mundo que vocifera “change we need” no hace esa relación porque, a diferencia de Obama, Morales y Chávez sí son los protagonistas del verdadero cambio, de la verdadera oposición al sistema que hoy entra en crisis, nos guste o no.
Desde esa perspectiva, los países subdesarrollados no debieran poner tantas esperanzas en este proceso, porque como dijo Ralph Nader, el tercer candidato norteamericano (absolutamente in visibilizado por cierto): La única diferencia (entre los Partidos Demócratas y Republicano) es la velocidad con la que sus rodillas alcanzan el suelo cuando las grandes compañías llaman a sus puertas"
Y aunque no fuera así, no hay que olvidar la suerte que corrió John F. Kennedy, cuando en condiciones similares a estas, todo el globo ovacionaba su victoria por radio y televisión en blanco y negro.
Cientos de miles de personas se congregaron en el Grand Park de Chicago, para celebrar el triunfo de Obama. En el resto del mundo en tanto, adultos y niños de diversas razas, saltaban, aplaudían y gritaban como si se tratara de la elección de su propio presidente o más bien, como el Mesías que viene a liberar al mundo del yugo del opresor.
La globalización tiene mucho que ver, sin duda. También influye la baja popularidad de Bush, la crisis económica y las malas relaciones exteriores que ha mantenido el partido Republicano. Lo más determinante, sin embargo, es que sea un afro americano quien llegue al poder.
Obama no va gobernar sólo para los negros, pero su victoria es un acto de justicia para con los ciudadanos color. No obstante, no es un caso aislado. El mundo que aclama la victoria del demócrata, olvida a Evo Morales y Hugo Chávez, ambos pertenecientes a una etnia predominante en su país, por años marginada de las decisiones políticas.
El mundo que vocifera “change we need” no hace esa relación porque, a diferencia de Obama, Morales y Chávez sí son los protagonistas del verdadero cambio, de la verdadera oposición al sistema que hoy entra en crisis, nos guste o no.
Desde esa perspectiva, los países subdesarrollados no debieran poner tantas esperanzas en este proceso, porque como dijo Ralph Nader, el tercer candidato norteamericano (absolutamente in visibilizado por cierto): La única diferencia (entre los Partidos Demócratas y Republicano) es la velocidad con la que sus rodillas alcanzan el suelo cuando las grandes compañías llaman a sus puertas"
Y aunque no fuera así, no hay que olvidar la suerte que corrió John F. Kennedy, cuando en condiciones similares a estas, todo el globo ovacionaba su victoria por radio y televisión en blanco y negro.
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